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Cinco maneras de ayudar a su hijo a lidiar con el trauma infantil

Por Christopher Greeley, MD, MS
Lectura de 9 minutos

Cada mes de agosto, los niños comienzan un nuevo año escolar y es normal que se sientan nerviosos al tratarse de un nuevo año, nuevos maestros y nuevos compañeros de clases. En un mundo ideal, todos los niños cuentan con padres que los apoyan y guían. Cuentan con maestros atentos y considerados que les dan la bienvenida y los ayudan a conectar con sus compañeros. Con este apoyo, los niños se sienten más confiados y superan sus temores con más facilidad. Con el pasar de los días, se dan cuenta de que la escuela resultó estar bien y que pueden controlar la situación. Superar estos temores les da orgullo y resiliencia a los niños, lo que les permite afrontar otros desafíos que se les presenten más adelante en sus vidas.

Lamentablemente, muchos niños no tienen esta vivencia. Algunos tienen experiencias complejas en la vida que les dificultan mantener a raya el estrés, sentirse cómodos con otros, aprender y prosperar.  Incluso con padres y escuelas solidarios, no siempre es posible protegerlos de experiencias traumáticas. El trauma infantil aumenta el estrés que sienten los niños y socava su capacidad para afrontarlo.

Incluso con padres y escuelas solidarios, no siempre es posible protegerlos de experiencias traumáticas.

Trauma infantil y estrés

El Instituto Nacional de Salud Mental define el trauma infantil como: “La experiencia de un acontecimiento que es doloroso o angustiante para un niño, lo que a menudo produce efectos mentales y físicos permanentes”. El trauma infantil y el estrés tienen muchas causas:

  • Enfermedad o muerte en la familia.
  • Divorcio.
  • Maltrato o negligencia infantil.
  • Desastre causado por la naturaleza.
  • Inseguridad alimentaria.

 

A menudo, durante momentos difíciles, el niño que ha experimentado un trauma siente intensamente los efectos de este estrés añadido, tanto física como emocionalmente. Puede que le cueste lidiar con esto y no pueda aprovechar la oportunidad de establecer un sentido de orgullo y resiliencia. El trauma infantil afecta muchos aspectos en la vida de un niño, tales como el manejo de sus emociones y relaciones con los demás. Puede que el padre, la madre o el maestro note que el niño está batallando con situaciones en la escuela, que suele ser un lugar donde el trauma se manifiesta cuando los niños no pueden controlar el estrés.
Es Bueno Saber Que

La manera en que un niño responde después de un acontecimiento traumático varía. Mucho depende de su edad y de su etapa de desarrollo.

Afortunadamente, es mucho lo que pueden hacer los padres y otras personas para ayudar a los niños a confrontar los efectos del trauma infantil. Tocaremos ese punto, pero primero valdría la pena entender que el trauma infantil es bastante común y conocer la manera en que afecta el cerebro, el organismo y la conducta del niño.

El trauma infantil es más común de lo que usted cree

Más de la mitad de los niños experimenta algún tipo de trauma infantil en algún momento, según la Academia Estadounidense de Pediatría. La Administración de Salud Mental y Uso Indebido de Sustancias (SAMHSA, por sus siglas en inglés) explica el trauma como las tres E: eventos, experiencias y efectos. El trauma se asocia a menudo con un evento dramático como un tiroteo o un accidente de tránsito. Sin embargo, el evento traumático puede ser grande o pequeño, real o algo que se siente como si lo fuera, pero que nunca pasó. En última instancia, el trauma infantil depende de la manera en que el niño perciba o experimente un evento. Por ejemplo: un niño que participe en un simulacro de tiroteo en la escuela podría verlo como algo que lo prepararía para saber qué hacer ante una verdadera emergencia. Otro niño podría verlo como una amenaza real que podría perjudicarlo a él y a sus compañeros. Cuando el niño experimenta un evento como extremo o potencialmente mortal, comenzamos a sentir los efectos del trauma infantil.

El impacto del trauma infantil puede ser de corta o larga duración. Algunos niños tienen una reacción inmediata, mientras que otros tienen respuesta tardía. Entre los efectos del trauma se encuentran las afecciones médicas, las reacciones emocionales, los cambios en la conducta y las dificultades con el aprendizaje. Estas reacciones se fundamentan en la manera en que el cerebro y el organismo responden al estrés. El impacto del trauma infantil puede ser de corta o larga duración.

¿De qué manera el estrés y el trauma afectan el cerebro?

Para entender mejor la forma en que los niños responden al estrés, valdría la pena explorar lo que el estrés y el trauma infantil le hacen al cerebro. Imagine la base del cerebro como el sistema nervioso o los sentidos y la parte de arriba como la región donde se aloja nuestro pensamiento consciente y aprendizaje.

El cerebro recibe información en la base y luego la transmite hacia la parte de arriba. Es como si cada momento en la vida subiera por una escalera en el cerebro. En cada escalón, el cerebro determina si ese momento es seguro para procesarlo y seguir adelante.

En la parte de abajo de la escalera, la base del cerebro recibe información sensorial, como es el caso de los olores, las expresiones faciales o los sonidos. Cuando la base de nuestro cerebro determina que la situación es amenazante (no tiene que ser una amenaza real), puede que no deje procesar la información a partir de ese momento. A partir del momento en que no se procesa, es posible que la respuesta a la situación no sea la más apropiada. Esto podría tomar la forma de encogerse de miedo, hacer caso omiso a los demás o desconectarse de lo que esté pasando.

Si el cerebro siente que es seguro, entonces ese momento subirá la escalera hacia el próximo nivel del cerebro, donde se procesa más información acerca de esa experiencia. Luego, el cerebro podrá determinar de nuevo si es una amenaza o no. Esta es la parte de nuestro cerebro en la que se genera la respuesta de lucha o huida. Esta parte del cerebro es bastante activa en los niños que experimentan trauma infantil. Puede que vean muchas cosas como una amenaza real. Si en esta etapa perciben una amenaza, quizás dejen de procesar la totalidad de la situación y tal vez reaccionen de forma inapropiada ante la situación. Los padres suelen percibir estas reacciones como agresión, estallidos o rabia.

Si el cerebro con todo y esto siente que es seguro, entonces ese momento subirá por la escalera hacia el próximo nivel del cerebro, donde se procesa la información de manera más completa. Aquí es donde los niños aprenden, se conectan con otros y tienen control de sus emociones.

A continuación, le presentamos un ejemplo de cómo esto se manifiesta en una simple experiencia de vida. Piense en un niño que toma un examen. Él batalla con los exámenes, especialmente con los de ortografía.

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Si se siente tenso cuando escucha que están distribuyendo el examen (la parte de abajo de la escalera), puede que se quede allí sentado y no lo haga.

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Si su respuesta al estrés se activa al comienzo del examen (a mitad de la escalera), puede que se precipite y termine haciendo un berrinche para no tomarlo.

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Si es capaz de lidiar con el desafío con habilidades de afrontamiento y una sensación de logro (la parte de arriba de la escalera), entonces puede absorber completamente la tensión que le genere el examen y hacerlo lo mejor que pueda.

Los desafíos en la escuela y los exámenes pueden causar una reacción en los niños que enfrentan un trauma infantil.

Cinco maneras de ayudar a su hijo a lidiar con el trauma infantil

Si sospecha que su hijo ha experimentado algún tipo de trauma infantil, es importante que sea paciente y esté presente para él. Él necesita saber que usted estará a su lado, sin importar lo que pase, aunque sea reactivo o trate de alejarlo. No tiene que forzarlo a que le diga qué pasó. Mantenga la calma y acompáñelo hasta que se sienta lo suficientemente cómodo para expresarse y saber que usted no reaccionará mal.

Quizás usted sienta que su hijo no sabe lidiar con sus emociones o le cuesta controlarlas. Sin embargo, puede que usted no sepa qué es lo que esté pasando en verdad. Una cosa sí es cierta: los padres están dispuestos a ayudar a sus hijos a atravesar un momento difícil. A continuación se ofrecen unas cuantas sugerencias para que entienda y gestione mejor tales situaciones. 

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Primero controle sus emociones.

Los padres desean lo mejor para sus hijos y no quisieran que pasaran por las mismas penurias que ellos. No obstante, los temores y ansiedades pasados de los padres salen a relucir en el momento en que apoyan a sus hijos. Tomemos el ejemplo del examen de ortografía para detectar la manera en que esos temores pasados pueden afectar a sus hijos.

Si la madre o el padre recuerda haber batallado con los exámenes, puede que le añada presión al incluir incentivos o penalidades por los resultados buenos o malos. Algunos padres se ponen ansiosos y al borde de los nervios cuando ayudan a sus hijos a prepararse para el examen. Tal vez algunos no se involucren en absoluto, porque no se sienten seguros de poder ayudar. Todas estas reacciones son normales. Lamentablemente, no necesariamente crean confianza o resiliencia en el niño. Los padres deberían ser conscientes de sus propias experiencias traumáticas y la manera en que afectan sus reacciones. Algunos padres trabajan de la mano de profesionales expertos y confiables para explorar sus propias experiencias traumáticas. Esto puede ser muy beneficioso para usted y su hijo.

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Haga que el niño se sienta seguro.

Estar seguro no es lo mismo que sentirse seguro. Puede que un niño esté seguro en una situación o participando en una actividad, pero que no se sienta seguro. Esto se debe a la falta de habilidades de afrontamiento, a las experiencias pasadas o a la ansiedad. Estos son algunos ejemplos de estar seguro, pero no sentirse seguro.

  • Un niño que acaba de perder a un pariente quizás no quiera que su madre o su padre salga porque teme que también se vaya a morir.
  • Un niño que ha sido objeto de acoso puede que le cueste socializar.
  • Un niño que esté preocupado por la manera en que un adulto pueda reaccionar ante un desafío que enfrente tal vez no se sienta lo suficientemente seguro para tener una conversación sincera, aunque en verdad sea seguro hacerlo.

 

Los padres tienen que reconocer la diferencia entre un niño que se siente inseguro y un niño que en verdad no lo está, por lo que deben responder de manera coherente y amorosa. Volvamos al ejemplo de la escalera en el cerebro del niño. A menudo el trauma infantil hace que los niños vean algo como una amenaza cuando en realidad no lo es. Haga su mejor esfuerzo para que su hijo enfrente la situación: no pierda la calma y tenga paciencia. No pasa nada si se equivoca. Diga que lo siente y siga intentando.

A menudo el trauma infantil hace que los niños vean algo como una amenaza cuando en realidad no lo es.
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Enfóquese en conectarse con su hijo.

Cuando nace un niño, los padres lo cargan, acurrucan, prestan atención a su llanto y atienden sus necesidades. A medida que crece, hay una transición hacia orientar su conducta. Es tan común que los padres se enfoquen en orientar y corregir una conducta que se olvidan de pasar tiempo conectándose con su hijo. Es importante pasar tiempo de calidad con su hijo.

Enfóquese en lo que le guste a su hijo, escuche lo que piensa y celebre su individualidad. Lo que es más importante: muestre interés genuino en su hijo y no se enfoque únicamente en las lecciones de vida o lo que sea significativo para usted. Esto hará que se sienta seguro y confiado para contarle cualquier situación desafiante en su vida. Una de las cosas más importantes que puede hacer es transmitirle a su hijo que, pase lo que pase, siempre estará acompañándolo. 

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Enseñe habilidades de afrontamiento.

Todo niño tiene que aprender cómo lidiar con las situaciones que se le presentan en la vida. Aprenden estas habilidades observando a otros y practicando la manera de controlar el estrés. Una herramienta útil es recordar la escalera en el cerebro. Muchas veces la conducta preocupante de un niño tiene lugar cuando está al pie de la escalera. Recuerde: no puede asimilar toda la información que le rodea en ese momento. Esa es su manera de decirle: “Necesito ayuda para regular mi organismo”. Puede tranquilizar a su hijo haciendo aquello que le haga sentirse cómodo. Podría ser contar en voz alta, frotarle la espalda, cargarlo, abrazarlo o hacer ejercicios de respiración. Una vez que su hijo se calme, puede ayudarlo a trabajar en la manera de afrontar mejor la situación en el futuro. Si su hijo por lo regular es incapaz de controlar sus emociones, haga una actividad física todos los días con él. Esta actividad constante permitirá que su cerebro se regule mejor poco a poco.          

Stephanie, madre y terapeuta profesional, nos explica lo importante que es ayudar a los niños a controlar sus emociones. Todos nos sentimos tristes o enfadados a veces, pero entender cómo controlar esas emociones es la clave.

Terapeuta profesional con licencia recomienda maneras para ayudar a los niños a manejar sus emocione

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Procure la atención de un especialista en salud mental confiable.

¡La crianza puede ser el trabajo más arduo! Es natural tener incertidumbres sobre cómo ayudar a su hijo a lidiar con el trauma infantil. Así que no hay nada malo en pedir ayuda. Los terapeutas en salud mental le brindan las herramientas para que ayude a su hijo a regular sus emociones. Cada condado en Texas cuenta con una autoridad competente, donde los padres reciben apoyo de calidad en salud mental. Los servicios son gratuitos o de bajo costo y el resto lo cubren otras entidades.

 Los terapeutas en salud mental brindan las herramientas para que ayude a su hijo a lidiar con el trauma infantil.

Un terapeuta puede ser de gran ayuda para toda la familia. Entreviste a unos cuantos para dar con uno ideal para ustedes. Puede preguntarles qué opinan acerca de la respuesta al estrés y cómo ayudar a un niño que está pasando por un trauma. Es posible que algunos niños se resistan a hablar con un terapeuta. Si su hijo no se siente cómodo ventilando sus sentimientos o hablando de sus experiencias, pregunte al terapeuta de qué otra manera puede ayudarlo. Las sesiones de terapia a menudo se realizan una hora a la semana. Tenga presente que la terapia no es un proceso rápido: es un compromiso que implica tiempo y trabajo. Encontrar al terapeuta correcto es el primer paso.

Los padres también pueden hablar con el orientador de la escuela a la que asiste su hijo para que brinde sugerencias. También pueden encontrar recursos locales  aquí. Otra buena opción es la Línea de Ayuda para Padres de Texas. Si necesita a alguien con quien hablar, ellos siempre están listos para escuchar, sugerir soluciones y dirigirlo a los recursos locales de servicios para niños. Las llamadas son gratuitas y confidenciales, y son la mejor forma de obtener recomendaciones individuales de servicios para niños cerca de usted.

Obtenga ayuda

¿Necesita ayuda para padres ahora?

La Línea de Ayuda para Padres de Texas está lista para escuchar, encontrar soluciones y guiarle hacia recursos locales apropiados.

Llame hoy al 833-680-0611.

Cuenta con apoyo

Lidiar con el trauma infantil es algo que intimida tanto a los padres como a los hijos. Exige tiempo y paciencia vivir estas experiencias. Es importante que su hijo reciba ayuda para que pueda entablar relaciones de confianza y, cuando se sienta listo para procesar el trauma, confíe en que pueda recibir el apoyo que necesite. Hasta que esté listo para procesarlo, usted puede enfocarse simplemente en que se sienta seguro y conectado con usted. Con esto y con la ayuda de un terapeuta, puede aprender habilidades para regular su organismo y emociones.

Aparte de la terapia, hay un sinnúmero de libros que abordan el trauma infantil. También puede recibir apoyo conversando con un pariente o amigo de confianza. Todos los padres y todos los hijos necesitan apoyo mientras aprenden a afrontar estos desafíos. La clave es procurar ayuda lo más pronto posible.
Abajo se enumeran algunos recursos adicionales.

¿Tiene alguna pregunta sobre los niños que están en duelo?

Comuníquese con el equipo de BuenosConsejosParaPadres.com.

Christopher Greeley

Christopher Greeley, MD, MS

Christopher Greeley es jefe de la Sección de Salud Pública y Atención Pediátrica por Abuso Infantil del Texas Children's Hospital.  Es profesor y vicepresidente de Salud Comunitaria del Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Baylor.

Aprende más sobre el autor.

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Obtenga ayuda de los programas locales

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