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Cómo hablar con los adolescentes sobre la salud mental y la prevención del suicidio

Por Laura Hernandez Gold, LCSW-S
Tiempo de lectura: 10 minutos

Conocer los signos y síntomas de la salud mental y tener conciencia del suicidio es importante al momento de criar adolescentes. Saber cómo hablar con sus adolescentes sobre la salud mental, conseguir ayuda para los problemas de salud mental y aprender sobre qué hacer en cuanto a la salud mental y los signos de autolesión o suicidio puede ayudar a su familia a mantenerse conectada y fuerte.

Hablar de salud mental puede ser difícil. Es posible que haya crecido creyendo que los trastornos de salud mental y los pensamientos suicidas son algo privado, vergonzoso o incluso pecaminoso. Es aterrador pensar en ello como padre y puede parecer más fácil no hablar de las enfermedades mentales o del suicidio en lo absoluto. Pero piénselo así: si su hijo(a) adolescente estuviera herido físicamente, no dudaría en pedir ayuda. Si su hijo(a) adolescente mostrara signos de estar sufriendo, haría preguntas. Si acudiera a usted con síntomas de una enfermedad física, le apoyaría y se aseguraría de que reciba atención médica. Debería adoptar el mismo enfoque con las enfermedades mentales.

Cuando se trata de la salud mental, empiece pronto

¿Cuál es el mejor momento para hablar de salud mental con un niño? Según la Alianza Nacional para las Enfermedades Mentales (NAMI, por sus siglas en inglés), uno de cada cinco adolescentes y adultos jóvenes padece una enfermedad mental, como ansiedad, ataques de pánico o depresión y el 50% de las enfermedades mentales de por vida comienzan antes de los 14 años. Por lo tanto, el momento de hablar con su adolescente sobre la salud mental y el suicidio... es ahora. Cuanto antes, mejor. No espere a la pubertad para hablar con sus hijos(as) sobre sus emociones. Los niños y niñas de tan sólo 12 años pueden sufrir una crisis de salud mental. Haga que las conversaciones sobre las emociones y la salud mental sean normales. No tiene por qué ser un mal momento; hable también de la alegría o la emoción. El preguntar a sus hijos cómo se sienten ante todo tipo de acontecimientos les ayuda a verle como alguien con quien pueden hablar. Y escuche más de lo que habla; ofrezca pequeñas respuestas alentadoras como "eso suena difícil" o "parece que te sientes triste", ayudará más que ofrecer consejos o desestimar las emociones.

El preguntar a sus hijos cómo se sienten ante todo tipo de acontecimientos les ayuda a verle como alguien con quien pueden hablar.

Los niños reflejarán la salud emocional de sus padres. Hablar de sus propias emociones y reacciones a las cosas que ocurren en su vida puede ayudar. Esto puede ser más fácil de decir que de hacer, especialmente si usted creció sin hablar de su propia salud mental. Dejar que sus hijos vean que experimenta momentos difíciles, ansiedad o depresión requiere un poco de valentía, pero también les muestra cómo manejarse en los buenos y en los malos momentos.

Los adolescentes son una montaña rusa de emociones

A medida que su hijo(a) se acerca a la adolescencia, hablar con él o ella puede convertirse en un reto. Los niños más pequeños son más propensos a compartir sus sentimientos y es más fácil saber cuándo están enfadados, tristes o felices. A medida que crecen y se convierten en adolescentes, es posible que se alejen. Esto es normal y saludable. Quizás recuerde su propia adolescencia, cuando intentaba encontrar tu propia identidad. Los adolescentes son como una montaña rusa: pueden estar entusiasmados y felices por la mañana y tres horas más tarde estar desolados. Son bastante impulsivos, pero eso no significa que lo que sienten o experimentan no sea importante para ellos.

Entender los signos y síntomas relacionados con la salud mental

Debido a que los adolescentes pueden tener un humor cambiante, puede parecer imposible saber lo que está sucediendo. Es importante entender las diferencias entre los signos y los síntomas. Los signos son lo que se puede ver: el alejamiento de los amigos, la familia, las actividades que solían gustarles, la falta de apetito o el exceso de comida, el sueño escaso o interrumpido. Los síntomas son lo que hay dentro: sentirse desesperado, infeliz, deprimido, ansioso o enfadado. Debes hablar con tu adolescente para conocer sus síntomas.

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Para más información sobre las señales de alarma, lea Los niños y la salud mental: ansiedad, estrés, depresión y más.

La clave es fijarse en el tiempo que duran los signos y síntomas. Es posible que hoy vea todos estos signos y síntomas de depresión o ansiedad en su hijo(a) adolescente y que mañana desaparezcan. Pero si duran más de lo habitual, o si su hijo(a) adolescente ya no se comporta como la persona que usted conoce... entonces es el momento de actuar. No hay períodos de tiempo específicos: usted conoce a su hijo(a) mejor que nadie y sabrá cuándo las cosas no están bien.

Antes de hablar con su hijo(a) adolescente sobre salud mental, revise sus propias emociones y pensamientos.

Cómo hablar de salud mental con su hijo(a) adolescente

Antes de hablar con su hijo(a) adolescente sobre salud mental, revise sus propias emociones y pensamientos. Puede ser muy atemorizante pensar que su hijo(a) adolescente podría tener problemas de salud mental como ansiedad, depresión o pensamientos suicidas. Incluso puede pensar que es un mal padre o madre, pero no lo es. El hecho de que se preocupe por la salud mental de su hijo, incluso leyendo este artículo, demuestra que está ahí para él o ella. Una vez más, usted conoce a su hijo(a); si cree que está luchando contra la depresión, la ansiedad o los pensamientos suicidas, probablemente tenga razón; siga su instinto y hable con él o ella. Abajo encontrará algunos consejos sobre cómo hacerlo.

  • Mantenga la calma. Aunque al principio le provoque ir corriendo a su habitación y decirle: "¡Dime qué te pasa!", respire hondo. Los cerebros de los adolescentes aún se están desarrollando: aunque sientan esas emociones, puede que no sepan cómo expresarlas; puede que no tengan palabras para decirle cómo se sienten.
  • Elija un buen momento. Elija una hora en la que ambos hayan comido y dormido bien y tengan espacio en sus agendas para dejar que la conversación se prolongue todo lo que sea necesario.
  • Elija un buen espacio. Reduzca al mínimo las distracciones (teléfono, televisión, música) y, si es posible, mírense el uno al otro.
  • Dirija la conversación con amor. Empiece con un "te amo", y luego hábleles de las señales que ha visto o de los cambios que ha notado:
    • "Parece que estás muy cansado todos los días y que pasas la mayor parte del tiempo solo en tu habitación".
    • "Me he dado cuenta de que ya no hablas con tus amigos".
    • "Veo que no te duchas/bañas tanto".
  • Revise sus propios sentimientos. Mientras su hijo(a) adolescente habla, mantenga sus propias emociones bajo control. Recuerde que se trata de cómo se siente y piensa. Mostrar enfado, frustración o culparles a ellos o a otros por sus emociones podría hacer que se cierren. Recuerde las palabras y frases alentadoras como "Eso parece difícil" y "Esto es algo importante para ti y me doy cuenta".
  • Sea paciente. Puede que no logre hablar con usted la primera vez. Está bien. Si su hijo(a) no está preparado(a) para hablar, repita que siempre está ahí, que pedir ayuda está bien, que le ama y le apoya. Dígale que pedir ayuda nunca es un signo de debilidad, ni para los padres ni para los hijos.
  • Agradézcale. Si le cuentan lo que pasa, escuche con atención. Agradezca que se lo cuenten. Tanto para los adolescentes como para los padres, hace falta mucha fuerza para hablar de lo que se siente y de lo que está pasando.
  • Busquen ayuda juntos. Los padres quieren proteger a sus hijos. Es tentador decir: "Yo lo arreglaré", pero en lugar de eso, intente decir: "Busquemos ayuda juntos." Es una buena forma de demostrar que le importa y les permite ser parte de la solución. No se preocupe por el dinero; hay recursos para todos, independientemente de la comunidad, la cultura o la capacidad financiera.
Usted conoce a su hijo(a) mejor que nadie y cuando se trata del suicidio o las autolesiones, es el momento de confiar en su instinto.

Cuando se trata de una verdadera crisis

Usted conoce a su hijo(a) mejor que nadie y cuando se trata del suicidio o las autolesiones, es el momento de confiar en su instinto. Es posible que tenga que hacerle a tu hijo(a) adolescente la pregunta: "¿Estás pensando en suicidarte?" Es una pregunta muy difícil, pero le demuestra lo mucho que le quiere y se preocupa por él o ella. Si su hijo(a) adolescente habla de suicidio, de intentos de suicidio, de autolesiones o no puede gestionar sus emociones y las presiones del día a día, quédese con él o ella y llame a una línea de crisis. Si le encuentra intentando hacerse daño de manera activa, llame al 9-1-1.

  • Este es el momento más importante para mantener la mayor calma posible. Mantener la calma le permite ayudar a su hijo(a) y ayudarse usted mismo. Intente no alterarse, minimizar la situación o fingir que todo está bien. Tranquilice a su hijo(a) diciéndole cosas como: "Te amo y estoy aquí para ti. Superaremos esto juntos."
  • Si su hijo(a) adolescente está en peligro inmediato - si está tratando de hacerse daño a sí mismo o ha intentado suicidarse, es el momento de buscar ayuda. No espere. Llame al 9-1-1 en caso de lesiones inmediatas o sobredosis.
  • Si su hijo(a) está a salvo y necesita apoyo, llame a la Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-800-273-8255. Le pondrán en contacto con una persona capacitada que conocerá los recursos de su zona. Los consejeros de salud mental, los consejeros de prevención del suicidio y otras personas que trabajan con servicios de salud mental están ahí para ayudarle a elaborar un plan de seguridad para su adolescente y toda la familia. Le preguntarán sobre lo que está pasando. Sea abierto y honesto. Es posible que le pidan detalles específicos que puedan parecer personales; no pasa nada. Todas estas preguntas están diseñadas para ayudar a su familia a recibir lo que necesita. Es posible que intenten ponerle en contacto con la agencia de salud mental de su comunidad, que puede enviar a alguien de su equipo móvil de ayuda en caso de crisis a su casa para ayudar a su hijo(a) y a su familia a mantenerse a salvo. La mayoría de las veces, su hijo(a) permanecerá en casa con usted; sacar a un adolescente de su casa suele considerarse el último recurso.

Leer todo esto puede parecer abrumador, pero estar aquí, leer esto y conocer los pasos para ayudar a su adolescente con la salud mental, las autolesiones y los pensamientos suicidas es parte de ser un buen padre. No lo olvide nunca: pedir ayuda es lo más fuerte que puede hacer cualquier persona, ya sea un padre, un niño o un adolescente. Puede considerar poner estas líneas de crisis en su teléfono: puede que nunca las necesite, pero las tendrá si las necesita. Y puede que algún día pueda ayudar a otra familia que lo necesite.

Si su hijo deja de hablar con sus amigos, puede ser una señal de problemas de salud mental.

Resources

  • Línea nacional de prevención del suicidio: 1-800-273-8255; 24/7/365; inglés y español
  • Línea de ayuda para jóvenes de Texas: 1-800-989-6884
  • Línea de texto para crisis: envíe el texto TX al 741-741
  • Página de búsqueda de servicios del condado
  • Tarjeta de bolsillo para la prevención del suicidio, disponible en inglés y en español

Recuerde estos consejos rápidos:

  • La salud mental es igual que la salud física; su adolescente merece ambas.
  • Haga que sea normal para su familia hablar de sus sentimientos.
  • Esté atento a los signos de problemas en la salud mental y emocional de su hijo(a) adolescente.
  • Mantén la calma cuando hables con tu hijo(a) adolescente sobre lo que ves.
  • Escuche sus respuestas.
  • No deje nunca de preguntar y comprobar con su hijo(a) adolescente.
  • Agradézcale que hable con usted.
  • Busquen ayuda juntos.
  • Si un adolescente está en crisis o habla de suicidio, no espere: llame a la línea nacional de prevención del suicidio al 800-273-8255 o al 9-1-1 si el peligro es inmediato.
  • Guarde en su teléfono los números de las líneas telefónicas de crisis, los números de las líneas de suicidio y los números de los servicios de salud mental para su propia familia y para otras personas.

¿Tiene alguna pregunta sobre la prevención del suicidio?

Comuníquese con el equipo de BuenosConsejosParaPadres.com.

Laura Hernandez Gold

Laura Hernandez Gold, LCSW-S

Laura Hernández Gold, LCSW-S, es la Coordinadora de Prevención del Suicidio y del Proyecto AWARE en la Oficina de Coordinación de Salud Mental del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Texas.

Aprende más sobre el autor.

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